Martín nace un 12 de Junio de 1978 en Reynosa, Tamps. y recuerda desde siempre la música en sus pasos. De niño salía en los clásicos bailes de la guardería, obras de teatro y grupos corales. En una ocasión, al finalizar un baile en el Kinder, besó una compañerita en la boca y argumentó que “eso le había gustado” para dar un buen toque final a la escena. Martín creció escuchando música de grupos infantiles, caricaturas o festivales que en la década de los ochentas movían a las masas mexicanas a través de la venta de discos y búsqueda de nuevos talentos. De pronto descubrió los discos que su papá tenía y por ahí de primaria escuchaba el clásico rock de los sesentas, festivales OTI, rancheras, algo de instrumental y la música de trova que tanto sonaba en el tocadiscos de su casa. Con lo que lograba ahorrar del dinero del recreo, compraba casettes de los grupos representantes del rock en tu idioma y los escuchaba a escondidas en una vieja grabadora ganada en el tiro al blanco de la feria local. Siempre creyó en la armonía que podía darle una canción a los momentos del día.
Ya en la “secu”, donde la búsqueda comenzaba, se acercó a la rondalla para participar activamente en el concurso local. Aprendiéndose primeramente, como buen guitarrista, el círculo de SOL, tomó la música de una rola de un tío de él (previo consentimiento) y le puso letra para regalarle esa canción a su novia. Al reconocer la importancia que tenía el escribir, inició una etapa de música sencilla y letras tranquilas definiendo la música como un buen camino para el corazón. Así fue.
De la prepa recuerda cada tarde, cada instante que le inspiró ya fuera una canción, una letra no terminada, un poemita, o un escrito en medio de la clase de Psicología. Comenzó a leer algo de literatura y fue selecto en la compra de albumes musicales ante la competencia comercial increíble de los medios a mediados de los noventa. Tomaba todo lo que quería para llevarlo a canciones, llevándolo a ganar dos festivales locales de música como compositor, intérprete y letrista. Tomó clases de piano un año y de ahí para adelante el camino fue totalmente autodidácta.
Llega a Monterrey N.L. un 15 de Agosto de 1996 para estudiar la universidad y las ideas para escribir toman otro matiz y afloran canciones y poemas por día. Reconoció a la guitarra como espacio divino y ante la inspiración que daba el ver mujeres de todo el país, historias, mares, se dedicó a componer y participar activamente en los festivales de la canción de la universidad, hacer música para eventos estudiantiles, música para “spots” de radio, algo de dirección en televisión, cortometrajes, entre otros. No tuvo más alternativa que dejarse llevar por la inmensa algarabía tanto suya como de la gente que lo rodeaba para escribir rolas.
Siempre seguía latente la idea de hacer un disco completo, como fuera pero completo.
Ya graduado, comenzó a trabajar y almacenar unos cuantos pesos en el famoso “cochinito” del ahorro (ahora llamado cuenta bancaria) para poder hacer a la larga un CD, donde participaran todos los sentimientos y los amigos músicos que con la bohemia siempre creyeron en sus rolas.
En Octubre 2002, un amigo de vida le comenta de la posibilidad de hacer un disco en el reciente estudio que había montado y a finales de dicho mes, se estaba ya grabando la primer canción del trabajo sin saber el contenido exacto ni la forma final del proyecto. Todo iba saliendo con el corazón. A finales de Febrero 2003, debido a algunos ajustes presupuestales, Martín terminó de grabar, mezclar y masterizar el albúm independiente “De tu rostro cuando duermes”, el cual lo sube formalmente a la aventura de la música. Al ver la maquila terminada, se percató de la alegría de vivir, y tarareando una de sus rolas dio gracias a Dios y a la vida.
Y ese soy yo, narrado por mí. Vivo actualmente en Monterrey, trabajo y tocó donde así vaya saliendo. Propongo hoy estas canciones y las que estén por venir, para que busquen un buen lugar para escucharlas y a través de sus ojos cerrados o abiertos, descubran la inmesa felicidad que hoy tengo de compartir este trabajo con ustedes.
Un abrazo siempre, Martín.